jueves, 26 de junio de 2008

Mucho pelo, poco pelo

Las tendencias en lo que a temas pilosos se refiere, ha ido variando con el paso de los años. Cuando hablamos de esos pelitos, vellosidades, y todo aquello que cubra ciertos sectores del cuerpo femenino estamos en presencia de una tendencia que claramente va hacia la "deforestación" absoluta en ciertas zonas del cuerpo femenino.


Así fue graficado en un aviso de la revista Playboy que me pareció muy interesante, sobre todo porque tiempo después, en missgeschickladylapsus se pueden ver indicios que en lo que a modas se refiere ya nos queda claro que todo vuelve, y por ahora lo insinúan en gráfica... veremos qué pasa.


Y vos.. ¿como te ves con esa ropa interior?¿la usarías?




Fuente: No puedo creer

martes, 10 de junio de 2008

Cuando tres son multitud.

El texto que Uds. van a leer es un hecho verídico. Los nombres de los protagonistas (excepto el mío) han sido modificados para no herir susceptibilidades.

Hace un tiempo tuve una de esas noches que recordaré por siempre y que sin embargo es para el olvido...
Había quedado con un “amigo” para cenar. Digamos que se llama A. Hora pactada: 8:30 PM. Yo cocinaba y él traía el vino. Debo confesar que no tenía ni ganas de aceptar nada de él. Sabía que traía intenciones nones santas. Pero, de alguna forma consiguió sacarme una cena preparada por mí. Punto a favor del muchacho, ¿no?

Tipo seis de la tarde, llama un conocido (porque ni amigo es) para preguntarme si podía pasar por casa para buscar una herramienta que me había prestado en mi mudanza. Obvio dije: “sí, pasá nomás”. Total sólo iban a ser unos minutos, ¿no? Así que quedamos que pasaría ni bien cerrara el negocio. GRAVE ERROR.

Cayó tipo 20:15hs, y apenas dos minutos después mi “cita”. Ofrecí mate y nos pusimos a charlar. Que de dónde se conocen, que qué es de la vida de fulanito y menganita. Y así. En un momento le conté que el muchacho A y yo habíamos quedado en cenar juntos esa noche. Los minutos pasaban, devolví la herramienta prestada pero ni señales que este conocido (pongámosle B) decidiera dejarnos solos.

Así que decidí usar las indirectas. Voy por mi campera de jean y le digo a A: “vamos al super o no cenamos”. Y para darle pie a B para que nos dejara solos le digo: “¿nos acompañás?”. La respuesta de cualquiera que sabe que está de más hubiera sido: “no, gracias. Tengo que irme”. ¡¡¡Ilusa yo!!! La respuesta fue un: “bueno”.

Ok, no entendió mi indirecta. Así que, ya en el super, y mientras A buscaba un vino, me dirijo a la sección verduras con B y empiezo a aclararle la situación: “¿no te das cuenta de que le estás escupiendo el asado al muchacho?”. Y creo que ahí fue donde lo perdí. Me miró con cara de: “¿desde cuándo hablás mandarín?”. Y esa cara, acompañada de frases como “¿qué?... cheeee... ¿ah?” fue lo único que B comenzó a decir desde aquel momento. O sea, fue como que en ese instante la película estaba hablada en mandarín y él sin saber cómo poner el subtitulado.

Llegamos a la casa. Me puse a cocinar, sino comíamos a las 2 de la mañana. B pide permiso para revisar su correo desde mi computadora. Le digo que sí. Y mientras se registraba en Hotmail dijo: “así hago tiempo hasta que esté la comida”. WHAT??!!! Mi cara ya fue de: “¡este es un boludo a cuerda! Ok, este muchacho no entiende indirectas ni directas. Llegó la hora de dejar las sutilezas de lado y que se vaya al carajo la diplomacia”. Así que de mis dulces labios salieron las siguientes palabras: “Es que yo hice compras para hacer una cena de dos” (dedito que va y viene señalando a A y a mí). Respuesta de B: “aaaaahh... bueno, termino de revisar el correo y me voy”.

Listo, unos minutos más y se va... ¡¡Eso pensaría una ingenua cualquiera!! El señor pesado B comenzó a pasearse por mi departamento como si viviera en él. ¡¡Hasta tuve que regañarlo porque comenzó a hurgar en mi computadora!! ¿No viene nunca a mi casa y se toma esas libertades? ¿Quién le dio esa confianza? Y sus “¿qué?, cheeee, ¿ah?” eran constantes y desesperantes. Casi le revoleo el cuchillo con el que cortaba la carne. Mientras tanto, A se reía de mis puteadas por lo bajo y mis caras de “voy a matar a este desubicado”.

Un hermoso ring tone de celular me llenaron de esperanzas. B atiende su teléfono y escucho un: “estoy a unas cuadras...”. ¡POR FIN! ¡ALGUIEN ESCUCHÓ MIS SÚPLICAS!! B guarda su celular y dice: “Una amiga. Quiere que vaya a su fiesta, pero no...” ¡PUTACARAJOMIERDA! ¿Acaso me meó un elefante y no me enteré? Encima B seguía con esa manía de dejar las frases sin terminar... ¡más rabia me daba!

No sé en qué momento veo que, al fin, decide tomar su mochila. Antes de que se arrepintiera, corrí a abrirle la puerta de salida de par en par. ¡Ja! Desde la otra punta del living, B me miró y me dijo: “Si querés vengo otro día”. Gurisa, ¡pensá rápido y avivate esta vez! “Mirá, estoy hasta las manos con el estudio. No te voy a dar ni cinco de pelota.” Así que B fue a saludar a A mientras yo llamaba el ascensor con cara de felicidad. “Desde acá te abro” dije para que no insinúe siquiera que lo acompañe hasta la puerta del edificio.

¡AL FIN SE FUE!

Por fin A y yo pudimos cenar tranquilos. Obviamente cagándonos de risa de todo lo sucedido (tampoco me voy a poner a llorar por esa pelotudez, ¿no?)

Creo que lo sucedido esa noche no fue tan malo, sino A no hubiese vuelto al otro día (regalo en mano).


¡Ja! Uds creyeron que en esta historia terminan todos felices y contentos. ¡NO! A y yo estábamos charlando tranquilamente cuando suena el timbre. ¿Adivinen quien era? ¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Mr. Pesado B! Por suerte lo ví desde la ventana del departamento, e inventé una excusa para que se fuera: “Estoy estudiando con un compañero, ahora no te puedo atender.” Si hubieran visto la carcajada de A mientras yo pronunciaba estas palabras...

MORALEJA
: No intenten devolver una herramienta cuando programaron una cita para ese día. Las consecuencias pueden ser catastróficas.


Guri

miércoles, 4 de junio de 2008

Los piropos

Como todas las mañanas salí de casa para llevar a mi hija al jardín de infantes que, por suerte, queda a la vuelta y por ese motivo vamos caminando.
En ese horario abundan por la zona, obreros de la construcción, operarios, chicos de facultad (tengo una sede cerca), paseadores de perros, jardineros y algún que otro caminante que anda perdido por el barrio y bajo este panorama salgo todas las mañanas totalmente despreocupada, en jeans, botas, una campera cuando hace frío o algún atuendo similar. Nada llamativo ni tampoco maquillada cual Cristina Kirchner.

A la ida, cuando voy acompañada por mi hija, todo transcurre en un ambiente de sabia armonía, respeto, tranquilidad y por sobre todas las cosas silencio. (porque por alguna extraña razón los hombres se cuidan de decir algo cuando estás acompañada de tu pequeña hija). El tema en cuestión se da a la vuelta, cuando tengo que volver sobre mis pasos.

- Adiós belleza!!!
- Pero que pedazo de hembra!!!

Son algunas de las cosas que me tocaron escuchar hoy (por suerte no volvía con el peluche que mi nena siempre lleva y luego tengo que cargar a la vuelta cual Ciccolina en la foto).

A partir de esta experiencia, me puse a pensar que para bien o para mal las mujeres convivimos cotidianamente con los piropos. Esos mismos con los que por alguna extraña razón tenemos una relación amor- odio. ¿por qué será?¿será por quienes lo dicen?¿será por lo que dicen?¿será por el momento en el que nos toma de sorpresa?.

Según la Wikipedia, la definición de "piropo" es la siguiente:

"del latín pyrōpus que a su vez deriva del griego πυρωπός es una piedra fina de color rojo de fuego, variedad de granate. . También se le llama así al rubí. Del significado literal de la palabra deriva su sentido coloquial como lisonja, requiebro o frase ingeniosa que se lanza a una persona (tradicionalmente a una mujer) para adularla con el propósito de cortejarla o enamorarla. Los piropos suelen resaltar la belleza de la mujer o del hombre. A veces pueden resultar ofensivos y materializar la dominación simbólica masculina, incluso el acoso sexual. Los piropos pueden llegar a ser tan ingeniosos, pícaros y originales que son un género literario popular, similar por su brevedad a los epigramas, los aforismos, las greguerías y los haikus."

Y luego cita algunos ejemplos como:
"Qué distraídos están en el cielo que los ángeles se escapan."

"Chaparrita cuerpo de uva, ya llegó tu vino blanco."

"Flaca, tírame un hueso."

"¡Cuántas curvas y yo sin frenos!"

"¿Qué hace una estrella volando tan bajito?"

"Quién fuera bizco para verte dos veces."

"Bendita sea la madre que parió a los obreros que aplanaron el pavimento por el que pasas ¡Monumento!". (este último creo que es muy largo y para cuando dice "monumento" una ya cruzó la 9 de julio).

"Si eres casada ¡No soy celoso!"

"Si así está el caminito ¡Cómo estará el pueblito!"

"Quisiera ser chocolate para derretirme en tu boca"

"Con una mamá así para que juguetes"

Si bien estamos acostumbradas a ver, oír y por lo tanto suponer que el piropo es terreno exclusivo de los hombres, extrañamente en ningún lado indica que esto deba ser así. De hecho el diccionario indica que es "algo que se le dice a una persona" y por lo tanto debería existir en el listado precedente algún ejemplo "del otro lado", es decir ¿qué no hay piropos de mujeres a hombres?¿tanto machismo puede incluso obnubilar una definción?.

Es entendible que cause rechazo escuchar de boquitas pintadas e inocentes frases tales como :

“Al pan pan, al vino vino y a mi coño tu pepino”

Y si quieren leer y ver más de estos, les recomiendo pasar por el sitio Laura Spivak (a quien pertenece el piropo anteriormente citado).
Laura es marplatense, artista plástica y suele jugar con el pudor y la imaginación. En el 2005 hizo una muestra en el Centro Cultural de España en Buenos Aires cuyo título era:

"dijo la doncella con su habitual timidez" (si hacen click en el link van directo a la muestra)

Para dicha muestra investigó sobre los piropos y los contó del lado del revés. Lo más original fue la forma de contarlo. Bordó esos textos con hilos de colores en trozos del más fino algodón y en prolijas carpetas. Les cosió pájaros, flores, penes y todo aquello que contribuyera a expresarlos. Los enmarcó en portarretratos y cuadritos primorosos, pintados en tonos pastel. Luego los acomodó sobre una estantería del Centro Cultural de España, donde los ambientó con lámparas de luces suaves y cajitas delicadas que trajo de su casa.(*)

De todos modos, al margen de amor y odios que generan por igual, todas sabemos que hay cuatro categorías que se destacan:

- el piropo sencillito y respetuoso.
Adiós hermosa!!

- el piropo inocentón, con versito, rima y de manual.
Si la belleza matara, vos no tendrías perdón de Dios.

- el piropo subidito de tono pero con respeto.
Si así está la cola cómo va a estar la función!

- el piropo guarro (que pocas veces rima como el del ejemplo).
Corazón de arroz, la que me cuelga es para vos


Finalmente, más allá de competencias entre masculino y femenino, lo cierto es que un buen piropo en el momento justo nos despierta una sonrisa, nos levanta la autoestima y nada mejor que eso para comenzar la jornada y cambiar un día de miércoles a un: "puede ser un gran día".

Por eso y para ir cerrando les dejo aquí un videíto estupendo, imperdible!!!. La humorista que lo cuenta vive en España, pero igual parece que los rubros por excelencia para los piropos no hacen distinción de fronteras.




Que tengan un excelente día!!!

Sophie


(*) dijo María Eugenia Ludueña