Es común escuchar hoy en día mujeres que dicen: “Ya no hay hombres”!Y yo me pregunto:
¿Qué hombres quieren estas mujeres? ¿A qué hombres nos referimos cuando decimos esto? ¿Es que existe alguna lejana posibilidad de que aún creamos en el príncipe azul?
¿No hay hombres?, caramba! Yo salgo todos los días a la calle y los veo, diría mi madre. Pero no es a eso a lo que nos referimos ¿no es verdad?.
Definición de hombre. ¿Cuál es exactamente la definición correcta para la pregunta recientemente expuesta? Seamos sinceras. Nadie, ninguna mujer la sabe.
No me vengan con esto de que quiero que sea cariñoso, cocine, planche, lave, sea buen amante, esposo, padre de familia. Eso sí que trabaje, gane dinero y el suficiente para poder mantener una familia que consideramos ideal. Dos niñitos, el perro, la casa y de paso una casita en un country para los fines de semana. Obviamente que sea buen mozo (y si estamos pidiendo no vamos a escatimar en este punto), también que sepa mantener su físico yendo al gimnasio y haciendo deportes y es evidente que todo esto está acompañado con que se vea bien vestido, aromáticamente presentable y seductoramente armonioso en su altura y su anchura.
Es verdad! Hombres así no existen.
Existen aquellos hombres que cuando nos solicitan una cerveza mientras están tirados en su sillón cómodamente, aunque lo pidan por favor, nosotras ya consideramos que estamos sometidas a responder, que estamos en desigualdad de condiciones. Y entonces comenzamos a perseguirnos con sus actitudes, sus gestos, sus pedidos, sus miradas. Y de pronto nos encontramos enarbolando fervientemente la bandera de un feminismo absurdo y paranoico.
Recordamos las pocas veces que nos regaló flores, y las muchas veces que eligió electrodomésticos para la casa. Rememoramos aquellos momentos en que nos cocinaba algo los fines de semana y ahora solo se le ocurre pedir una pizza.
¿Podemos ser tan ciegas en nuestra lucha por la igualdad?
Si nos regalan un libro de cocina significa que quieren que cocinemos más rico y más elaborado; si nos preguntan por una camisa que no encuentran, entendemos que nos está mandando a planchar porque esa camisa justamente está en el canasto esperando su turno; si nos abre la puerta, es porque somos débiles; y ni hablar de las contradicciones sobre el hombre anteriormente descrito y lo que, depende del día y de cómo están nuestras hormonas, entendemos. Si va al gimnasio; está perdiendo el tiempo; si va a jugar al fútbol con sus amigos, nos sentimos abandonadas; si trabaja hasta tarde, no es una buena pareja porque nos deja cenando solas; si decide plancharse su ropa, nos está quitando una tarea que nos corresponde o se está volviendo gay; si le gusta cocinar, llegará el momento que digamos que siempre cocina lo mismo.
En fin, mujeres, dejémonos de joder con esas afirmaciones absurdas y no insistamos tanto en que somos iguales o mejores que ellos. No caigamos en fanatismos y desesperaciones que solo nos llevan a un camino sin salida.
Si nos gusta que los hombres nos inviten, nos abran la puerta del auto, nos paguen la cena, nos seduzcan con aquellas cosas ancestralmente adjudicadas a ellos. ¿Qué necesidad hay de cambiarlo, de negarlo o de discutirlo?
La igualdad depende de saber elegir y de vivir la libertad que el viejo feminismo, el antiguo, ese que luchó por situaciones realmente opresoras en las mujeres, nos ha brindado.
Hoy podemos decir que utilizar maquillaje no es sinónimo de poco nivel intelectual. No hace falta enarbolar la bandera de la virginidad para demostrar que sos una buena mujer, ni tampoco es menos ama de casa quien pide pizza por delivery.
No sos menos madre por usar stilletos, ni por ir a trabajar.
Miremos bien el panorama. Hoy podemos elegir y eso nos da libertad, nos convierte en iguales. ¿Para qué seguir discutiendo?.
Hay hombres, de eso yo no tengo dudas. Ellos aparecerán delante de cada mujer que expresa su libertad e inteligencia sin paranoias feministas.
Sophie
(este post ya había sido publicado en mi otro blog perfumes del alma, pero me pareció muy interesante poder compartirlo en este espacio)
