martes, 30 de octubre de 2007

¿Somos o nos hacemos?

Es común escuchar hoy en día mujeres que dicen: “Ya no hay hombres”!
Y yo me pregunto:
¿Qué hombres quieren estas mujeres? ¿A qué hombres nos referimos cuando decimos esto? ¿Es que existe alguna lejana posibilidad de que aún creamos en el príncipe azul?
¿No hay hombres?, caramba! Yo salgo todos los días a la calle y los veo, diría mi madre. Pero no es a eso a lo que nos referimos ¿no es verdad?.

Definición de hombre. ¿Cuál es exactamente la definición correcta para la pregunta recientemente expuesta? Seamos sinceras. Nadie, ninguna mujer la sabe.
No me vengan con esto de que quiero que sea cariñoso, cocine, planche, lave, sea buen amante, esposo, padre de familia. Eso sí que trabaje, gane dinero y el suficiente para poder mantener una familia que consideramos ideal. Dos niñitos, el perro, la casa y de paso una casita en un country para los fines de semana. Obviamente que sea buen mozo (y si estamos pidiendo no vamos a escatimar en este punto), también que sepa mantener su físico yendo al gimnasio y haciendo deportes y es evidente que todo esto está acompañado con que se vea bien vestido, aromáticamente presentable y seductoramente armonioso en su altura y su anchura.

Es verdad! Hombres así no existen.

Existen aquellos hombres que cuando nos solicitan una cerveza mientras están tirados en su sillón cómodamente, aunque lo pidan por favor, nosotras ya consideramos que estamos sometidas a responder, que estamos en desigualdad de condiciones. Y entonces comenzamos a perseguirnos con sus actitudes, sus gestos, sus pedidos, sus miradas. Y de pronto nos encontramos enarbolando fervientemente la bandera de un feminismo absurdo y paranoico.

Recordamos las pocas veces que nos regaló flores, y las muchas veces que eligió electrodomésticos para la casa. Rememoramos aquellos momentos en que nos cocinaba algo los fines de semana y ahora solo se le ocurre pedir una pizza.

¿Podemos ser tan ciegas en nuestra lucha por la igualdad?
Si nos regalan un libro de cocina significa que quieren que cocinemos más rico y más elaborado; si nos preguntan por una camisa que no encuentran, entendemos que nos está mandando a planchar porque esa camisa justamente está en el canasto esperando su turno; si nos abre la puerta, es porque somos débiles; y ni hablar de las contradicciones sobre el hombre anteriormente descrito y lo que, depende del día y de cómo están nuestras hormonas, entendemos. Si va al gimnasio; está perdiendo el tiempo; si va a jugar al fútbol con sus amigos, nos sentimos abandonadas; si trabaja hasta tarde, no es una buena pareja porque nos deja cenando solas; si decide plancharse su ropa, nos está quitando una tarea que nos corresponde o se está volviendo gay; si le gusta cocinar, llegará el momento que digamos que siempre cocina lo mismo.

En fin, mujeres, dejémonos de joder con esas afirmaciones absurdas y no insistamos tanto en que somos iguales o mejores que ellos. No caigamos en fanatismos y desesperaciones que solo nos llevan a un camino sin salida.
Si nos gusta que los hombres nos inviten, nos abran la puerta del auto, nos paguen la cena, nos seduzcan con aquellas cosas ancestralmente adjudicadas a ellos. ¿Qué necesidad hay de cambiarlo, de negarlo o de discutirlo?

La igualdad depende de saber elegir y de vivir la libertad que el viejo feminismo, el antiguo, ese que luchó por situaciones realmente opresoras en las mujeres, nos ha brindado.
Hoy podemos decir que utilizar maquillaje no es sinónimo de poco nivel intelectual. No hace falta enarbolar la bandera de la virginidad para demostrar que sos una buena mujer, ni tampoco es menos ama de casa quien pide pizza por delivery.
No sos menos madre por usar stilletos, ni por ir a trabajar.

Miremos bien el panorama. Hoy podemos elegir y eso nos da libertad, nos convierte en iguales. ¿Para qué seguir discutiendo?.

Hay hombres, de eso yo no tengo dudas. Ellos aparecerán delante de cada mujer que expresa su libertad e inteligencia sin paranoias feministas.

Sophie

(este post ya había sido publicado en mi otro blog perfumes del alma, pero me pareció muy interesante poder compartirlo en este espacio)

martes, 9 de octubre de 2007

NI LA PUNTITA


Le había prometido el cielo y las estrellas, fuimos a su departamento, no nos habíamos siquiera besado hasta ese entonces, en menos de un minuto lo tenía encima mío en el living, con sus manos que subían y bajaban estrepitosamente, todo marchaba de las mil maravillas, hasta que de mis labios salieron dos letras: NO! Me levanté, tomé mis cosas y me fui sin mediar palabras. Demás está decir que jamás me volvió a llamar.

Pensé que fue el miedo lo que me llevó a actuar de ese modo, pero no, volví a hacerlo, sólo que esa vez el teléfono volvió a sonar. De todos los tipos de mujeres, estas sin lugar a dudas son las más controversiales. Hay quienes las idolatran y quienes las detestan, pero jamás pueden ser ignoradas. En mi inconciente alguien me hizo creer que ser una de ellas era el único pecado que no se puede perdonar y que se condena con una muerte lenta y dolorosa. Por supuesto, semejante idea taladró tan hondo en mi cabeza que he pasado todos estos años negándomelo. Por ello es que voy a hablar de esta especie, de nosotras:

Las Calientapavas.

Estas féminas se encuentran regadas en todos los ámbitos; una intelectual, una fashion, una romántica, una frívola pueden ser una calienta pavas. Pero, qué es una calienta pavas? Es aquella mujer que deja al hombre desvestido y erectado. No es fácil identificarlas a simple vista, no para un ojo poco entrenado, pero hay ciertas señales que ayudan a reconocerlas. Una de ellas es la forma en que mueven la boca, insinuante siempre, otro signo es la mordida constante de labios, esto dentro de las características generales, porque existen varios géneros.

Citemos algunas:

La perseguida: su karma es, ¿Qué va a pensar de mi? Y aunque muere de ganas de tener sexo se flagela con la idea de que él la va a tildar de "trola" por querer cama en la segunda cita, no imagina que paralelamente está diciendo: dale no seas turrita y habilitame la cochera que la maquinita pierde aceite!.

La puritana: es la que se las da de virginal, aunque se deje hacer la “nebulización” (mató el término) y haga petes hasta en un ascensor panorámico.

La vendedora de humo: es aquella que te calienta cuando hablas con ella, ya sea por msn, mensaje de texto o llamadas con cosas que dice que va hacer, te cuenta sobre lo que lleva puesto, posiciones, fantasías pero siempre tiene una excusa a la hora de concretar el asunto Face to face.

La Campeona: es la que siente un perverso placer al dejar a sus victimas en el medio de la acción, es orgásmico para ellas. Usualmente son mujeres BITCH (Beautiful,Intelligent,Talent, Cute, Honest). Contrario a lo que muchos creen, este prototipo cotiza bastante bien entre los hombres, pues se convierten en una obsesión, verdaderos retos y eso los excita, y se comen la cabeza pensando: vas a ver cuando te agarre, vas a quedar a punto nieve!!. Y también hay de los que suelen sacarse y mandar frases tan ordinarias tales como: "pero esa mina!!! es una atorranta!! si tiene más entradas que peaje de ciudad balnearia en pleno verano".

Como todo en la vida, no somos monedita de oro pa caer bien a todos. Mi recomendación es que tengan paciencia, nada más frustrante que otro venga a tomarse el mate…y hablando de eso me voy yendo que alguien tiene que calentar la pava.